El juicio de los asesinos de Miguel Ángel Blanco

Hoy he visto unos minutos la tv, justo cuando se daba la noticia en un telediario de que la hermana del concejal asesinado por ETA había sido desalojada de la sala.
Los asesinos de Blanco sonreían y parecían jactarse de su execrable crimen, y no he podido evitar sentir una extraña mezcla de rabia, vergüenza e ira.
¡Ojalá la paz diseñada por Zapatero dé sus frutos, pues vamos a pagar, me temo, un precio muy alto para poder lograrla!
Sin embargo, algo dentro de mí me dice que "algo" se está haciendo mal en las negociaciones entre gobierno y ETA-Batasuna; una negociación hecha con prisas, con muchos intereses políticos de por medio. Una negociación que más parece una rendición de Estado, una claudicación del vejado y humillado pueblo español.
Hoy, en un tribunal, han violado la dignidad de los familiares de Ángel Blanco, obligándoles a abandonar la sala entre las sonrisillas chulescas de los asesinos que se sentían fuertes, seguros de sí mismos por haber cumplido con una especie de sagrado deber: el de matar y luchar, según ellos, por la libertad de Euskalherria.
Hoy es un día triste para España, y espero que a éste no le sigan muchos más...

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